Las mulatas  

              Cuenta la leyenda que la excesiva afición de los siboneyes al baile, el juego de pelota y el licor habían relajado completamente sus costumbres. Ya no se ocupaban de labrar y sembrar la tierra como antes.

              El viejo cacique de Jagua, deseoso de poner remedio al mal reunió al consejo formado por los behiques  y los ancianos y después de analizar la situación acordaron consultar al Cemí (ídolo), quien manifestó que la causa de tantos males eran la belleza de las mujeres que formaban la corte del cacique y sus seductores cantos y bailes.

              Reunido de nuevo en consejo, el cacique, los behiques y los ancianos decidieron matar a las siete hermosas mujeres que formaban la corte del cacique, como había aconsejado el Cemí.

              Cuando el cacique y los behiques fueron a ejecutar la sentencia, no tuvieron valor para matar a las siete mujeres y decidieron desterrarlas a un islote de la bahía de Jagua.

              Tomaron pues a las mujeres y se embarcaron en una piragua a cumplir con lo decidido, pero en medio del trayecto se dieron cuenta que faltaba Aycayía, la más bella. Pensaron regresar pero en eso empezaron a soplar vientos tan fuertes que hicieron zozobrar la embarcación, ahogándose todos sus ocupantes con excepción de uno de los behiques que pudo llegar al islote.

              Las bellas indias náufragas fueron transformadas por el "Dios de la Aguas" en mujeres marinas, que alegres y traviesas habitan desde entonces en la bahía de Jagua. Se dice que en los días de encrespadas olas aparecen asustando a las débiles embarcaciones que se atreven a surcar las aguas de la bahía.

              Los marineros y pescadores llaman a estas bellezas "Las Mulatas".

 

Tomado de:  Cienfuegos  http://home.tampabay.rr.com/100fuego/

 

Leyendas de Cienfuegos

    Jagua        Aycayia        Azurina        Guanaroca        La Dama Azul

La Bella Durmiente        Pasacaballo        La Venus Negra    

El Grito del Caletón        El Combate de la Piraguas        Una Cabellera que se Volvió Cascada

 

El Jilguero de Cienfuegos - escrito por: Joaquín Ordoqui García, Madrid

 

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